Escuchar que mañana es lunes es su peor castigo. Dormir menos para ir a estudiar
a las 8 de la mañana es su lucha constante. Gritos de su madre indicándole que
se levante es mayor que el sonido de la alarma de su móvil. Esperar el autobús
con dirección a su universidad es otro caos.
La avenida Túpac Amaru desde las 6 de la mañana se convierte
en un gana gana. El premio es subir al carro, ir sentada y llegar a su destino
más temprano que tú.
El Metropolitano es su mejor opción. Todos los días espera en el paradero Santa Isabel en Carabayllo, la ruta que la dejará en la Estación
Naranjal. Una larga cola, una larga espera. Solo por no ir aplastada y parada en una
combi. Asi de complicado y estresante es como viaja Carmen.
Amarillo patito, grande,
con varios sitios por ocupar y con cuatro asientos reservados es el bus del
Metropolitano. Tiene rutas variadas. Recoge gente en la avenida Universitaria,
Túpac Amaru, Los Alisos, CantaCallao, entre otros, que coinciden en llegar a
la Estación Naranjal.
Siete de la mañana, ‘no esperes ese horario’, manifiesta
siempre a sus amistades. Y es que la hora punta convierte a la estación en un
Gamarra más. El tránsito es imposible. La gente corre, se empuja, las colas no
son colas, son culebras sin fin.
Expreso 1, 2, y 3, Ruta A y B, no son suficientes.
Empresarios con galantería, vestidos con terno, mujeres con ropa elegante,
perfumadas, todas unas leidys se transforman a un look original y gracioso. Y es que también existen las luchas
por entrar al bus. Golpeada, samaqueada, doblada así llegas a tu destino, pero
llegas.
Carmen no tiene elección. Cada día es lo mismo. De lunes a
viernes, toma el Expreso 1, el que la traslada de Independencia al Centro de
Lima en tan solo 15 minutos. Duerme un poco más que de costumbre. Ya no sale de
casa a las 6 de la mañana, sino una hora más tarde. A pesar de las vicisitudes
que causa el viajar en el Metropolitano llega a tiempo a sus clases evitando
las combis que demoran el doble.
Los universitarios y escolares pagan una tarifa
preferencial que exige su uso personalizado. El costo de viajar en alimentador
es de 0.40 céntimos y el bus principal de 0.75 céntimos. Solo se puede usar
cinco veces al día. De lo contrario la tarifa será la normal de un sol cincuenta y 0.80 céntimos en alimentador.
La empresa de transporte cuenta con 35 estaciones. Y ha
adquirido en estos dos años de servicio al público más unidades,
además de presentar un incremento de clientes que
hacen uso del transporte.
El Metropolitano conecta Lima Sur con Lima Norte,
recorriendo 16 distritos de la ciudad desde Chorrillos hasta Comas. Siendo las estaciones principales Naranjal, Central y
Matellini, las que cuentan con servicio al cliente y de salud. Los reclamos y
trámites se realizan en las mencionadas estaciones.
Son 152 buses alimentadores que circulan desde las Estaciones
hacia los paraderos de las rutas alimentadoras. Los cuales cuentan con lectores
electrónicos en su interior para el pago del pasaje; ubicación satelital GPS;
sensores y alarmas de seguridad; cámara de vigilancia en su interior; sistema
de conteo de pasajeros; comunicación GPRS; computador interior para data, voz y
vídeo; espacios para personas con discapacidad; rampas para personas con
discapacidad; ventana de emergencia y audio de chofer y pasajeros.
Madres gestantes, niños, ancianos, personas discapacitadas
son las que sufren más al subir a los autobuses, y son pocos asientos los
reservados. La avalancha por sentarse no acaba. Las horas punta tampoco. Salir
temprano del trabajo o de casa tampoco es la solución. La población aumenta, el
Perú está creciendo.
Estos buses se diferencian por el color que poseen. Los de
amarillo miden 12 metros y su capacidad es para 80 personas y se dirigen al
sur. A diferencia de los naranja que miden 8.5 metros y solo es para 40
personas y se usan tanto para el traslado de personas al norte y sur de Lima.
El proyecto del Metropolitano empezó a funcionar en el
2010. La ejecución del proyecto fue con fondos de la Municipalidad de Lima y el
financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial. Su
diseño transformó la ciudad con la construcción de pistas nuevas de transporte
privado, cambio de redes de servicios de luz, agua y telefonía además del
tratamiento paisajístico de toda la zona de intervención del sistema.
En Bogotá, Curitiba y México opera este transporte. Sin
embargo el sistema del Metropolitano de Lima es el primero que opera a Gas
Natural vehicular, lo que permite contribuir a la reducción de la contaminación
que genera el parque automotor.
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